Yendo de la cama al living: pánico, precaución y obsesiones en tiempos del Coronavirus

Por Lic. María Elisa Lacace Pérsico

En los últimos días hemos tenido la sensación de estar dentro de una película de ciencia ficción. El desparramamiento del Coronavirus COVID-19 habrá servido de inspiración a más de un escritor, imaginando desenlaces diversos, desde el más “realista” hasta el más fantástico; desde el más pueril hasta el más drástico.

Al tratarse de una enfermedad de descubrimiento reciente, la información con la que se cuenta sobre el Coronavirus COVID-19 resulta aún escasa y la falta de preparación para abordarlo y evitar su proliferación ha puesto en jaque a la humanidad entera. Si bien se han difundido toda una serie de medidas preventivas, el incremento de casos y las indicaciones impartidas por el gobierno nacional han sido el puntapié para la explosión de una mirada catastrófica colectiva que radica en una profunda sensación de vulnerabilidad y de pérdida control. Lo que se desparrama ya no es solamente el virus, sino una paranoia social cuyo impacto se observa no solamente en las desoladas góndolas de los supermercados, sino también en cualquier conversación que se pueda escuchar al paso.

Como todos los casos en donde el temor y la ansiedad empiezan a dominar la situación, es fundamental remitirnos a los datos que tenemos para recuperar una mirada objetiva y no dejarnos llevar por el espíritu catastrófico predominante. Lejos de pecar de ingenua, me refiero a  “descatastrofizar” en el sentido de mantener una mirada centrada en la información confirmada hasta el momento: las evidencias son las que mejor describen lo que está ocurriendo.

Desconocemos a qué puede llevar todo esto: cuál será el impacto en la economía, cuán rápido se mejorarán los tratamientos, cuál habrá sido el saldo de fallecidos. Y cuando dedicamos tiempo a pensar sobre cosas que exceden a nuestro control y sobre las que no tenemos información, caemos en inútiles especulaciones que sólo consiguen disparar la ansiedad.

Regresemos a los datos: lavado de manos, mantener distancia mínima de un metro con otras personas, evitar contacto con ojos, nariz y boca. Cubrirse boca y nariz con el codo doblado al toser o estornudar. Desechar pañuelos de inmediato. Respetar períodos de cuarentena cuando hayan sido indicados. Permanecer en los hogares en cuanto sea posible y según lo indicado por las autoridades. Esto último puede llevar a completar la sensación de estar transitando una suerte de Apocalipsis. Pero volvamos a los datos: el objetivo es minimizar el riesgo. No se trata aún de una gravedad extrema, sino de medidas globales para ganar tiempo y no llegar a ella.

El hecho de reducir las salidas al mínimo y de pasar más tiempo en los hogares nos puede llevar a la reconexión con viejos hábitos o actividades que teníamos olvidadas. Para quienes tienen hijos en edad escolar, no sólo es un período de exigencias en lo que atañe a la dinámica familiar y laboral, sino también una oportunidad para la aparición de nuevas rutinas. El cine, los teatros, recitales, eventos, se apagan. ¿Qué hacemos con el silencio? ¿Qué hacemos con nuestro tiempo?¿Cuánto disfrutamos de nuestro hogar?

En momentos como este es muy importante no perder el foco de nuestro bienestar. Podemos seguir resolviendo cosas a pesar de las limitaciones. En lo relativo a la propia salud mental, los medios digitales nos permiten abordajes como el de la psicoterapia online, algo que sirve para mejorar la calidad de vida, enfocarnos en nuestro desarrollo personal y reducir el estrés.

¿Cómo atravesar el escenario actual de una manera saludable? Seis puntos a tener en cuenta:

  • Mantenernos actualizados basándonos en fuentes confiables nos dará tranquilidad. Aturdirnos con exceso de noticias y mantenerlo como nuestro principal tema de conversación, sólo incrementará la angustia y la ansiedad.
  • Es importante transmitir tranquilidad tanto a adultos mayores como a los niños.
  • Respetar precauciones y consultar con profesionales médicos en caso de presentar síntomas
  • El aislamiento es solamente físico: podemos seguir interactuando con amigos, familiares y conocidos por medios digitales. Esto nos permite compartir con otros, nos conecta con lo saludable. El sentido del humor es fundamental
  • Mantener una buena alimentación y respetar las horas de sueño
  • Dedicar tiempo a actividades que de otra forma no podríamos hacer: ¿qué cosas hemos tenido relegadas durante tiempo?

Son días en que algunos proyectos entran en pausa. Todo lleva a reconectarse con el autocuidado, con nuestro espacio personal, con el hogar. Los propios fantasmas y pensamientos se hacen presentes. Nuestra vida, hacia dónde queremos ir; ¿cuál es el sentido?

Es natural que sintamos miedo, y debemos comprenderlo como parte de esta experiencia. Pero sólo cuando logramos reducir nuestra mirada catastrófica, es cuando aparecen las oportunidades.

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